Me gustaría empezar este artículo de opinión, aclarando que soy consciente y me solidarizo, de un hecho que considero dramático en pleno siglo XXI, y más en una sociedad democrática y avanzada, como se trata de la sociedad española, este hecho al que me refiero, es como ya habréis adivinado por el título, la discriminación de la mujer en el mercado laboral.

Pues bien, con la buena intención de evitar este gran problema, se ha llegado sin querer a una ley, que lejos de arreglar el problema de la discriminación, lo está creando, y lo que está creando es a lo que comúnmente se le llama “Discriminación positiva”, o lo que es lo mismo, que al intentar arreglar la discriminación de la mujer, se está discriminando al hombre.

Y os preguntareis, ¿Por qué se está discriminando al hombre con esta ley?, pues la respuesta es muy sencilla, y os la voy a mostrar con un caso teórico, que se produce de forma real en nuestro país, y dicho caso es el siguiente:

Si en una empresa cuyos empleados son mayoritariamente hombres, se convoca una entrevista para cubrir un puesto de trabajo, y a esta se presenta únicamente un hombre y una mujer, y el hombre estuviera teóricamente mejor preparado y con una mayor experiencia que dicha mujer, la empresa se ve obligada por ley a contratar a la mujer, por el simple hecho de su identidad sexual, por lo que se está discriminando al hombre, ya que los criterios de selección deberían basarse en la experiencia y la formación, es decir por meritocracia y no en la identidad sexual de la persona.

Eso quiere decir que si el hombre tiene mejor preparación y más experiencia que la mujer, este debería ser el contratado, de la misma forma, que si la mujer tiene más formación y experiencia, ella debería ser la contratada.

Pero no solo crea desigualdad, sino que además, basándonos en el Artículo 14 de nuestra constitución, que es el siguiente: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”, podemos apreciar, como esta ley creada para luchar contra la discriminación de la mujer en el mercado laboral, es claramente anticonstitucional, puesto que dando igual el nivel de formación y experiencia del hombre, se le da prioridad a la mujer, por el simple hecho de tener un sexo distinto y tener que suplir unas cuotas mínimas de cada sexo, lo que choca frontalmente con uno de los artículos más importantes de nuestra Constitución.

Por lo tanto, en mi humilde opinión, esta polémica ley, no es el camino para luchar contra la discriminación, ya que para luchar contra la discriminación, deben crearse leyes que fomenten una igualdad real y efectiva, y no leyes que discriminen a otros colectivos, o que le de privilegios a unos colectivos sobre otros, porque el fin no justifica los medios.

Y porque jamás apoyare ninguna ley u acción, que discrimine a ningún colectivo, de privilegios a otro, o vaya en contra del que sin duda es el documento más importante de nuestro país, La Constitución, ya que este documento es la garantía de todas las libertades y derechos de los ciudadanos que residen en nuestro país.

Y si eliminamos la Ley de cuotas, ¿cómo luchamos contra la discriminación de la mujer en el mercado laboral u otros ámbitos?

Pues simplemente, haciendo cumplir las leyes actuales que ya penan la discriminación, y aumentando si fuera necesario, las multas o penas impuestas en casos de discriminación por cualquier motivo contemplado en la ley.

Y la parte más importante, y que en mi opinión más beneficios reportaría, sería realizar junto a todas las organizaciones que se presten, campañas de sensibilización sobre este tema, a través de anuncios, carteles, charlas en colegios, institutos, universidades…

Además de añadir este y muchos otros temas de igual importancia como, para que nuestra sociedad entienda y aprenda desde bien joven, valores tan importantes e indiscutibles en una sociedad democrática como son: la libertad y la igualdad.

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