En este último mes, he tenido varias experiencias que me han hecho pensar muy profundamente en el punto al que hemos llegado actualmente las sociedades avanzadas, creándonos unas necesidades que irónicamente son innecesarias, y que están basadas en el consumismo por el consumismo, y a continuación voy a explicarme mejor y con ejemplos, para intentar transmitiros lo que siento sobre este tema.

El mejor ejemplo para explicar mi opinión, y que muchos conoceréis, la voy a basar en la salida a la venta de los últimos modelos de los teléfonos de Apple el iPhone 6 y iPhone 6 plus, pues bien he podido observar como mucha gente que hace tan solo un año adquirió uno de los terminales anteriores los cuales son el iPhone 5C o iPhone 5, por un precio que como el terminal actual, oscila entre los 600 y 1000 euros si lo compras libre, hasta los 2000 euros si es de contrato, ya que a ello hay que sumarle cuotas muchas a veces superiores a los 60 euros al mes (tarifa de datos + voz), por al menos 18 meses de permanencia.

Y el problema no es haberse gastado esa barbaridad de dinero en un simple móvil, que bien se podría haber sustituido por uno infinitamente más barato, y que cubriera igualmente las mismas necesidades, sino, que después de gastarse ese dineral en un terminal, y haberse comprometido con una compañía a pagar abusivas cuotas durante al menos 18 meses, al pasar 1 año, malvenden el terminal que hace poco se compraron, para volverse a comprar el nuevo modelo de teléfono, cuya única diferencia que notara la mayoría de la gente es, ni más ni menos, que 0,5 pulgadas más de pantalla o un diseño físico diferente, y eso parece ser motivo más que suficiente, para gastarse de nuevo entre 600 y 2000 euros, en un terminal que seguramente vuelvan a desechar y malvender, conforme salga el siguiente modelo al año siguiente.

Con esto díganme ustedes, si no se les calienta la sangre, al ver como esta sociedad que ya no llega a mileurista, y que está soportando una de las mayores crisis que ha vivido España, se gasta semejante cantidad de dinero, en renovar un terminal móvil, que sigue siendo de última generación, por el simple hecho de ir a la última moda, por tener un poco más de pantalla o poder presumir de ello delante de los amigos, ¿no os parece el colmo del consumismo por el consumismo?

También me gustaría poner como ejemplo, al famoso iPad, este modelo de tableta, también muy demandado por la sociedad española, y que cuesta la friolera de entre 600 y 1000 euros, es usado por la mayoría de personas simplemente para navegar por internet, twittear, chatear o leer el correo…

Y un sinfín de cosas que se podrían hacer perfectamente con cualquier modelo de tableta con sistema Android, cuyos precios, en muchos casos bajan de los 100 euros, nada menos que entre 6 y 10 veces menos. Y claro muchos dirán que el iPad es mucho más potente, y es muy cierto, pero al fin y al cabo, chatear, twittear o navegar por internet, se puede hacer perfectamente desde ambas tabletas, ya que para estas operaciones no se necesita casi potencia, de hecho, bien se podría hacer desde aquellos ordenadores Pentium II que se usaban hace 15 años, pero claro, entonces no podríamos presumir de que nuestra tableta lleve una manzanita detrás, y de tener un objeto que pocos pueden permitirse, he aquí otro ejemplo del consumismo.

Es por ello que digo, que muchos han caído en una vorágine consumista, en la que lejos de comprar por necesidad, se compra por comprar, muchas veces por el simple hecho de tenerlo, ya que después del Ordenador portátil, del ordenador de sobremesa y del Smartphone, ¿de verdad es necesario comprar también una tableta?

Además, cuantos de vosotros, habréis conocido gente, que quejándose de no tener dinero ni para tomarse un café, o incluso para pagar la hipoteca, tiene para pagarse su gran coche y su gran Smartphone…. Yo desde luego he conocido a mucha gente así, que entrando en esa gran vorágine consumista, empieza a descuidar las cosas más importantes y necesarias de la vida, como comer y pagar la hipoteca, para poder comprar cosas tan insignificantes e innecesarias como las ya descritas, algo que verdaderamente me da pena, y que lejos de ser necesidades reales, son necesidades que nos hemos creados sin necesidad (un poco redundante lo sé).

Todo esto, te hace preguntarte hasta qué punto nos logran manipular ciertas empresas, para que compremos sus artículos a toda costa, y sintamos esa necesidad tan grande de tenerlos, malgastando un dinero que no tenemos, por algo que claramente no necesitamos y que además nos hace tanto daño económicamente, por lo que creo que quizás se debería controlar mucho más la publicidad en España, pero eso ya es otro artículo que quizás escriba mas adelante.

Por el lado contrario, el otro día en la frutería de mi barrio, una mujer de Nigeria, estaba contándole al frutero, lo feliz que estaba de poder vivir aquí, y de que tan solo con poder permitirse un techo bajo el que dormir, y poder cenarse un trozo de sandía mientras veía la tele, era la persona más feliz del mundo (en serio, tendríais que haber visto la ilusión y la alegría con lo que lo contaba, me impacto mucho), lo que comparado con lo que he descrito anteriormente, me choco tanto, y a la vez me pareció tan lógico, que he necesitado, plasmarlo en este artículo, para compartir mi opinión con el resto del mundo, y así poder desahogarme, creo que deberíamos aprender un poco de estas personas, que aún no han olvidado las cosas importantes de la vida.

Quiero remarcar no critico los productos de Apple porque odie la marca ni nada por el estilo, si no, por el hecho de que venden tecnología a precios de oro, unos precios en mi opinión injustificados y que es comprada por millones de personas en España, por lo que me viene genial para hablar del tema, que al fin y al cabo, como muchos otros, me he visto tentado de comprarlo, pero en mi caso gano la razón sobre el impulso consumista y no lo hice.

Y para terminar, os dejo con un videoclip de Fangoria, donde critica desde la ironía el problema que denuncio con este artículo, gracias por vuestro tiempo, y espero que volváis a leerme pronto:

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